Por la actual calle de San Fernando discurría la muralla que rodeaba la ciudad romana y que fue reforzada por musulmanes y cristianos, dividiendo en dos la Córdoba medieval. Fernando III concedió el solar que hoy ocupa el imponente palacio a los Méndez de Sotomayor, con la condición de hacerse cargo de la defensa de la muralla. De ahí el aspecto defensivo de la construcción, especialmente el torreón. El palacio tiene otra salida en la calle Cabezas, a donde asoma otro no menos imponente torreón gótico. Se construyó en el siglo XV.
El aspecto que hoy presenta al exterior es fruto de la rehabilitación realizada en 1933. En el interior encierra un patio de estética neoárabe y restos de una casa romana en los sótanos.
Es una de las pocas casas solariegas que permanecen habitadas.

