Estrechísima y cerrada al paso por una verja, guarda una de las leyendas más populares de Córdoba, la cual narra que las cabezas de los Siete Infantes de Lara fueron aquí colgadas de los arquillos de la calle allá por el siglo X y expuestas así a su padre, Gonzalo Gustioz, Señor de Salas.
La leyenda, recogida en una placa de mármol junto a la calleja, inspiró la obra "El moro expósito", del Duque de Rivas y dio nombre a la calle principal: Cabezas. Puede accederse a la calleja desde la "Casa-Museo Casa de las Cabezas: Patios de Leyenda".

