Esta tranquila calle arranca de la Puerta de Almodóvar, tras bajar unos escalones frente a la escultura de Séneca. En todo su trayecto se acompaña por la muralla medieval que cierra la Judería y unas preciosas albercas con canalillos por los que discurre el agua.
Finaliza junto a la estatua sedente de Averroes.

