Se trata de una estrecha vía que desemboca en una placita sin salida. Esta tipología urbanística era típica de la época hispanomusulmana y también la encontramos en la no menos famosa Calleja del Pañuelo. Solían ser espacios de origen privado que se habilitaban para dar acceso a nuevas viviendas originadas en el interior de las manzanas tras la división de grandes inmuebles en otros menores.
Hay que recordar que en dicha época el crecimiento demográfico y la progresiva ocupación del espacio intramuros provocó el actual trazado de las calles del casco histórico. La Calleja de las Flores responde a esta tipología, si bien, el aspecto y la decoración actuales son muy posteriores, de mediados de siglo XX, cuando se cambió el suelo por el actual empedrado y añadió los arquillos. Posteriormente se colocó la fuente y las macetas. El resultado es una pintoresca postal con la torre de la Catedral al fondo.

