Calle del Pañuelo

Al igual que la de las Flores, esta calle es un buen ejemplo del urbanismo andalusí, en el que eran habituales los callejones estrechos y sin salidas, llamados adarves o azucaques, que daban acceso a las viviendas. En esta que nos ocupa, la calleja se estrecha dramáticamente tras un primer tramo más regular, alcanzando tan solo los 76 cm de anchura. De ahí le viene el nombre, pues se cuenta que tenía la misma anchura que un pañuelo. La calleja desemboca en una minúscula plaza, siempre fresca y en sombra gracias a los naranjos que han crecido verticalmente buscando la luz y en la que solo el tintineo de la fuente interrumpe la sensación de aislamiento, el suave murmullo del agua y el olor del azahar envuelven al visitante.

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