Iglesia de San Lorenzo

La Iglesia de San Lorenzo, una de las destacadas iglesias fernandinas o de conquista de Córdoba, comenzó a construirse entre finales del siglo XIII y principios del XIV. Estos templos se erigieron tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236, para organizar administrativamente la nueva urbe.

Existe la tradición de que estas iglesias se construyeron sobre antiguas mezquitas. En el caso de San Lorenzo, se ha confirmado la preexistencia de una mezquita califal de al-Mugira, cuyo alminar original del siglo X aún puede observarse integrado en el interior del templo.

Un incendio en 1687 destruyó la techumbre original, que no fue recuperada en su aspecto medieval hasta 1956, cuando se derribaron bóvedas posteriores y se eliminó el enlucido.

La icónica fachada de San Lorenzo destaca por su pórtico, un espléndido rosetón y su torre. Esta última, obra de Hernán Ruiz el Joven concluida en 1555, es una construcción original que mezcla estilos, con dos cuerpos girados y un tercero circular que alberga la imagen del santo titular.

El interior resalta por su amplia nave central, sostenida por grandes arcos formeros ojivales, que evidencian la maestría de los canteros medievales. El altar mayor está presidido por una imagen barroca de San Lorenzo. El descubrimiento de pinturas italogóticas del siglo XIV en el ábside de la nave central motivó el traslado del retablo mayor del siglo XVII a la capilla del Sagrario. En la cabecera, un retablo barroco del siglo XVIII exhibe la imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario, talla de Fray Juan de la Concepción (1723), un icono de la Semana Santa cordobesa.

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