Ejemplo singular de la estética neoclásica es obra del arquitecto francés Baltasar Drevetón.
La imponente portada se compone de un majestuoso pórtico curvo sostenido por seis columnas de orden compuesto, cornisa y frontón triangular.
En el interior destacan los enormes lienzos de Francisco Agustín Grande, pintor imitador -en lo estético- de Tiépolo.

