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Calle de la Hoguera

Esta calleja une en zigzag las calles Céspedes y Deanes. Es un lugar poco transitado tanto por locales como visitantes. Un recuerdo vivo de lo que pudo ser la Córdoba musulmana. A medio camino de la calleja, nos sorprende un pequeño alminar de llamada Mezquita de los Andaluces, un oratorio de origen andalusí, del s. XII y restaurado en el XX.

La mezquita se compone de un pequeño patio de entrada y una sala de oración con una sola nave. Junto a ella, la Universidad Islámica Internacional Averroes de al-Andalus, hoy cerrada. Tras pasar por debajo del arco del alminar, llegamos a una placita porticada en uno de sus lados y cubierta por un artesonado de madera.

De ahí, un pequeño callejón nos lleva finalmente hacia la calle Deanes.

Calle Judíos

La calle Judíos, que corre paralela a la muralla desde la Puerta de Almodóvar, es uno de los ejes principales del barrio judío. Las casas situadas en el flanco oeste de la calle se adosan a la muralla. En las paredes, especialmente junto a la Sinagoga, se pueden apreciar unos entrantes semicirculares de medio metro de altura que serían para facilitar el tránsito de carruajes.

Calle Cairuan

Esta tranquila calle arranca de la Puerta de Almodóvar, tras bajar unos escalones frente a la escultura de Séneca. En todo su trayecto se acompaña por la muralla medieval que cierra la Judería y unas preciosas albercas con canalillos por los que discurre el agua.

Finaliza junto a la estatua sedente de Averroes.

Calle Cabezas

Estrechísima y cerrada al paso por una verja, guarda una de las leyendas más populares de Córdoba, la cual narra que las cabezas de los Siete Infantes de Lara fueron aquí colgadas de los arquillos de la calle allá por el siglo X y expuestas así a su padre, Gonzalo Gustioz, Señor de Salas.

La leyenda, recogida en una placa de mármol junto a la calleja, inspiró la obra "El moro expósito", del Duque de Rivas y dio nombre a la calle principal: Cabezas. Puede accederse a la calleja desde la "Casa-Museo Casa de las Cabezas: Patios de Leyenda".

Caballerizas Reales

Este singular edificio acogió durante casi cinco siglos seguidos a los mejores sementales españoles. Para ello fue creado por orden en 1570 por orden del rey Felipe II, que quiso crear en Córdoba una nueva raza de caballos: el Caballo Andaluz – Pura Raza Español. El monarca no escatimó en gastos y se construyó un soberbio edificio que fue pasto de las llamas en 1735. Fue reconstruido inmediatamente por los reyes Fernando VI y Carlos III.

El edificio se articula en torno a un gran patio de casi tres mil cuadrados. Destacan las cuadras, una preciosa estancia de tres naves que Lorca bautizó como la “catedral de los caballos”, y el picadero donde ahora tiene lugar el espectáculo 'Pasión y Duende del Caballo Andaluz', promovido por Córdoba Ecuestre. En 1995, el Depósito de Sementales del Estado, bajo la dirección del Servicio de Cría Caballar se trasladó a Écija (Sevilla) y el edificio perdió su función original, por lo que ahora tiene un uso meramente turístico.

Bulevar del Gran Capitán

El Boulevard del Gran Capitán es un agradable paseo peatonal en el centro del comercio de Córdoba. Flanqueado de árboles, bancos, y farolas, a menudo alberga ferias y exposiciones culturales, convirtiéndolo en un espacio expositivo y de recreo.

De ambiente tranquilo y familiar es ideal para sentir el ritmo de la ciudad. Comienza a los pies de la Iglesia de San Nicolás de La villa y termina en la céntrica calle Ronda de los Tejares, plena de comercios. Es un punto de encuentro muy popular entre los cordobeses.

Baños Árabes de Santa Maria

Construidos sobre un lavatorio del siglo X relacionado con la Gran Mezquita, son una muestra perfecta de este tipo de construcciones hispanomusulmanas, formando parte en la actualidad de una vivienda.

Integrados en una casa patio del siglo XIX, encontramos parte de unos baños árabes, posiblemente construidos durante la época mudéjar sobre un lavatorio del siglo X relacionado con la Gran Mezquita cordobesa.

Los baños, de reducidas dimensiones, son muestra perfecta de este tipo de construcciones tan abundantes en la Córdoba hispano-musulmana. El actual vestíbulo fue en su día la sala de vestuario y daba paso a la sala de agua fría. Tras distintas intervenciones, hoy, la sala fría es un patio abierto. Eliminadas la bóveda y el estanque, aún permanecen las galerías originales con arquerías de herradura y capiteles de factura califal. La sala caliente es de planta rectangular con bóveda de cañón y conserva los vanos que albergaron las pilas de agua caliente y fría. Desde esta sala se puede acceder a un aljibe elíptico situado a más de diez metros de profundidad.

En la actualidad, en estos baños árabes se ofrece una cena típica acompañada de un espectáculo de flamenco.

Baños del Alcazar Califal

Estos baños o hammam, contiguos al desaparecido Alcázar omeya, al cual con toda seguridad pertenecían, posiblemente fueran los más importantes de la ciudad. Las abluciones y limpieza corporal constituían una parte esencial en la vida del musulmán. Eran preceptivos de la oración, además de constituir un rito social.

Realizados bajo el califato de Alhakem II, forman un conjunto de estancias con muros de sillería. Se cierran con bóvedas (donde aparecen los característicos lucernarios de estrella), soportadas por arcos ultra semicirculares sobre capiteles y columnas de mármol.

Durante los siglos XI al XIII, fueron reutilizados por almorávides y almohades, prueba de ello son las yeserías talladas con motivos de ataurique y franjas epigráficas de la época que se guardan en el museo arqueológico.

Ha sido recientemente musealizado, ofreciendo un sorprendente recorrido.

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