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Casa Mudéjar

Magnífico ejemplo de casa señorial tardomedieval con influencias mudéjares en su organización y decoración. Fue la primera sede del Museo Arqueológico. Situada al fondo de la calle dedicada al arqueólogo Samuel de los Santos, se encuentra la fachada, ocupada en su totalidad por una portada que abre a un pasaje cubierto en recodo. El patio principal alberga una fuente central y vegetación, destacando el testero frontal en el que se aprecia una galería porticada de influencia nazarí por la que se accede a una estancia cubierta por un artesonado.

Casa Luis de Góngora

Típica casa del siglo XVII situada en la calle Cabezas número 3, con una superficie de 1.085 metros cuadrados construidos, dos patios organizan la distribución de la casa.

El segundo patio tiene a su alrededor una galería porticada que da acceso a las dependencias distribuidas a los lados.

Desde la planta alta se accede a otra sala denominada castillete y también a una terraza desde la que se contempla una impresionante panorámica del casco histórico en las que la Mezquita-Catedral se alza majestuosa.

Tras la reciente rehabilitación del edificio está previsto que albergue el Centro de Estudios Gongorinos.

Casa Carbonell

En el centro de Córdoba, junto a la iglesia conventual de Santa Ana, se ubica la majestuosa casa Carbonell, lugar de nacimiento Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, escritor romántico. Adquirida por la familia Carbonell a principios del siglo XX, la estética del lugar corresponde con la de los hoteles o palacetes de finales del siglo XIX.

El bello patio de acceso se cierra mediante una hermosa verja con la fecha de 1881. La entrada al edificio se cubre con una marquesina de cristal y hierro de estilo modernista.

Actualmente acoge la sede de la empresa municipal VIMCORSA, con amplias salas dedicadas a exposiciones temporales.

Casa Andalusí

Esta casa del siglo XII conserva el
ambiente intimista de las viviendas hispanomusulmanas,
acogiendo en sus estancias y
patios una exposición de monedas árabes y la
maqueta de una de las primeras máquinas de
fabricación de papel llegadas a Occidente.

Capilla de San Bartolomé

La Capilla de San Bartolomé, integrada en la actual Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, se construyó en torno al 1410 como referente de la nueva collación entre el barrio del Alcázar Viejo y la Judería.

Esta capilla, edificada posiblemente sobre una antigua sinagoga judía, fue parroquia hasta el siglo XVII y a pesar de todas las transformaciones sufridas desde su levantamiento es uno de los mejores ejemplos de la estética gótico-mudéjar.

El conjunto consta de una nave rectangular con bóveda de crucería que aún conserva un zócalo de azulejos y yeserías originales. Tiene, además, un patio paralelo a la nave de la capilla con fachada a la calle. En la fachada se puede apreciar un arco ojival y un pórtico de tres arcos. Recientemente ha sido rehabilitada y puede ser visitada.

Calle del Pañuelo

Al igual que la de las Flores, esta calle es un buen ejemplo del urbanismo andalusí, en el que eran habituales los callejones estrechos y sin salidas, llamados adarves o azucaques, que daban acceso a las viviendas. En esta que nos ocupa, la calleja se estrecha dramáticamente tras un primer tramo más regular, alcanzando tan solo los 76 cm de anchura. De ahí le viene el nombre, pues se cuenta que tenía la misma anchura que un pañuelo. La calleja desemboca en una minúscula plaza, siempre fresca y en sombra gracias a los naranjos que han crecido verticalmente buscando la luz y en la que solo el tintineo de la fuente interrumpe la sensación de aislamiento, el suave murmullo del agua y el olor del azahar envuelven al visitante.

Calle de las Flores

Se trata de una estrecha vía que desemboca en una placita sin salida. Esta tipología urbanística era típica de la época hispanomusulmana y también la encontramos en la no menos famosa Calleja del Pañuelo. Solían ser espacios de origen privado que se habilitaban para dar acceso a nuevas viviendas originadas en el interior de las manzanas tras la división de grandes inmuebles en otros menores.

Hay que recordar que en dicha época el crecimiento demográfico y la progresiva ocupación del espacio intramuros provocó el actual trazado de las calles del casco histórico. La Calleja de las Flores responde a esta tipología, si bien, el aspecto y la decoración actuales son muy posteriores, de mediados de siglo XX, cuando se cambió el suelo por el actual empedrado y añadió los arquillos. Posteriormente se colocó la fuente y las macetas. El resultado es una pintoresca postal con la torre de la Catedral al fondo.

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